sábado, 30 de mayo de 2009

FES ACATLÁN: 2 DE MAYO, DOS POSTURAS


“Aunque no sepa el destino, algo está claro ya: estos y estas jóvenes, con su lucha demuestran que el poder fracasó. Que el triunfo del que se pavoneaba señalando una generación cuyas banderas eran sólo el escepticismo y el conformismo fue un espejismo. Estos y estas jóvenes estudiantes demuestran que perdieron quienes apostaron a su inmovilización y a su egoísmo.”


Sub-comandante Insurgente Marcos, al referirse sobre el movimiento estudiantil en la UNAM. 28 de abril de 1999.


Son las 7:00 de la mañana del 2 de mayo de 2007. La FES Acatlán (junto con 23 escuelas más de la UNAM[1]) ha sido tomada por estudiantes y trabajadores del plantel. La razón; una enérgica protesta en contra de la reforma a la ley orgánica del ISSSTE aprobada por el Congreso[2]. La sorpresa es mayúscula.

Del desconcierto a la confusión; de la confusión al desencanto.

Conforme avanza la mañana la inconformidad de una buena parte de la comunidad por el cierre de la escuela se hace evidente. Muchos profesores y alumnos aunque molestos comprenden que se trata de una situación delicada, ajena a sus posibilidades de intervención y deciden retirarse. Es una muestra de sentido común.

El resto, en mayor o menor grado, mantiene una postura crítica hacia la nueva ley del ISSSTE. De la expectación respetuosa a la solidaridad de facto, externan su convergencia de posiciones con la causa parista. Ello –hay que decirlo- no significa gran cosa; cualquiera que tuviera mínimas nociones de derecho entendería las aberraciones contenidas en la nueva ley.

No obstante, su discrepancia con ésta no proviene de un minucioso análisis. Ni tampoco de un ejercicio de reflexión extraordinario. Para nada. Es más bien resultado de su devenir habitual. De lo que pueden apreciar y comprender del cotidiano mundo real. Por ejemplo; de cómo –y que tanto- repercute una reforma como ésta en la economía personal; de sus implicaciones futuras; de las limitaciones presentes, de sus pros y sus contras. Eso se llama perspicacia contextual y es el pilar primario de la conciencia social (conciencia de clase, dirían algunos).

Afuera de Acatlán sin embargo, otro sector compuesto mayoritariamente por maestros y alumnos altamente exaltados, persiste en sus berrinches vociferantes. Su enojo es proporcional a su sorpresa. Se reconoce entre todos ellos a un nutrido grupo de estudiantes y maestros de la licenciatura en Derecho. Gritan y maldicen, se deshacen en insultos contra estudiantes y trabajadores en paro.

Incapaces de pensar; hilvanan ideas cada vez más entupidas, finalmente crean una obra maestra: “entrar y recuperar la escuela”. Con ello la situación se vuelve aun más delicada; las salvedades intelectuales de un abogado (o aspirante a tal) lo hacen peligroso hasta para si mismo. El ambiente se torna tenso.

Aparecen entonces varios funcionarios del plantel; Francisco Trejo –jurídico- Aída Mireles –Jefa de la división de ciencias jurídicas-, Adrián Zepeda –responsable de Vigilancia- acompañados de Amada López Tamanaja –la verdadera directora de la FES Acatlán, (con perdón de la maestra Osorio Carranza, pero los hechos hablan por si mismos). Cuestionan, advierten, señalan. Finalmente externan un ultimátum, enérgicamente piden: el retiro de las barricadas, nuestra salida del plantel y la entrega de las instalaciones. Ingenuos eso no sucedería nunca.

Ante su fracaso alientan al pequeño grupo reaccionario de Derecho a pedir “la devolución se su escuela.” La escena recuerda los momentos más crudos de Acatlán
[3].

Botón de muestra.

Pero es en medio de este momento crítico donde tiene lugar un hecho interesante. Más que un episodio peculiar es un fenómeno de referencia. Una alumna del cuarto (hoy séptimo) semestre de la carrera en Derecho del turno matutino, pretensiosa y pedante –fiel a la por todos conocida imagen de los estudiantes de esa carrera. Se dirige a los paristas. Cree saber mucho. Intenta –hasta donde su irritación lo permite- hacerles entender que son ellos quienes se equivocan. En medio de su mal disimulada molestia intenta explicar los “beneficios” de la nueva ley del ISSSTE.

Más que argumentos jurídicos reproduce la propaganda que circula en los medios. No tiene ni puta idea de lo que esta diciendo. Confunde leyes, entremezcla párrafos, cita incisos inexistentes. Desconoce incluso el fundamento legal del propio ISSSTE. Se siente descubierta. Sabe que sabemos que no sabe nada.

Arremete entonces insultando -como lo hicieron muchos de sus compañeros- a los trabajadores. Según ella, estos deben limitarse a trabajar y callarse. Realmente está enojada. Más allá de acumular descontento puede hacer muy poco. Sus argumentos se acaban, maldice y se retira. Es una imagen penosa

Repentinamente una barricada cae. Logran abrir la puerta de idiomas –resguarda por los alumnos de Ciencias Políticas. Con ello el escenario de conflicto cambia abruptamente.

Entre fricciones y desencuentros:

Sin dar tiempo al titubeo se pasa rápidamente de las fricciones a la confrontación directa. Los desencuentros se vuelven golpes.

Es una escena no deseada; censurable. En cualquier otra universidad del mundo civilizado, una escena así sería motivo de espanto, de vergüenza compartida. Sin embargo en la UNAM –el orgullo del tercer mundo- esa escena es inconcientemente comprendida. Es después de todo una álgida radiografía de lo que es la universidad de nuestro tiempo; la universidad del fin del mundo.

Ante este panorama, previsto pero no esperado, la causa parista delibera el curso de acción a seguir: se vislumbran dos alternativas. La primera una estoica resistencia. La segunda una maniobra lo suficientemente hábil para no perder las instalaciones y, al mismo tiempo evitar adentrarse en el siempre impredecible terreno del enfrentamiento inmediato.

Mesurada y funcional, la segunda alternativa fue la opción a seguir. Sí el máximo argumento de quienes querían “recuperar” Acatlán era esa colección de coloridos vituperios, era entonces cuestión de tiempo su descalabro.

Su objetivo era “recuperar” el plantel ¿y luego? Una causa como esa no tiene otro destino que morir de nada. Y fue justamente lo que sucedió. Una vez dentro de la escuela su no supieron que hacer. Sacarlos fue sólo un paso subsecuente.

El paro de labores se concretó. Y con ello se sentó un precedente.

Posturas encontradas.

En las primeras horas del jueves 3 de mayo todo volvió –aparentemente- a la normalidad. Sin embargo 24 horas fueron suficientes para arrojar reflexiones interesantes.

Quizá la más importante de ellas fue el dilucidar que en Acatlán, como en la universidad misma, coexisten dos posturas –aparentemente- irreconciliables. Dos enfoques contrapuestos del cómo y para quién debería ser ésta universidad. Más que posturas ideológicas contrarias se trata de dos perspectivas diferentes acerca de una misma interrogante ¿universidad para quién?

La primera postula una universidad al servicio de la patria, la otra una universidad al servicio del mercado.

Ambas posturas tiene agudas fallas; la primera la del resquemor permanente. La segunda la de la intolerancia perpetua. Y dentro de ésta, existe un grupo peculiar, quienes le apuestan a la construcción de una universidad very soft. .

Los auténticos decadentes.

Los auténticos decadentes son una divertida banda argentina de rock, con más de 10 discos de estudio y 22 años de trayectoria. Sin embargo es también el mote perfecto para un grupo cada vez más nutrido en esta universidad.

Se trata de lo que muchos llamaron La generación X. En su tiempo fue el prefijo para denotar a los “nuevos” jóvenes; desarrollados en medio de la revolución tecnológica de finales de siglo, despreocupados del acontecer social y distantes a una ideología concreta. Son los jóvenes que han dejado de creer. Tanto así que pregonan la decadencia de las ideas de vanguardia. Para ellos, los fundamentos teóricos son dogmas en decadencia. Sin reparar en que lo verdaderamente decadente es su falta de compromiso para con el resto del mundo.

Son esos jóvenes Los auténticos decadentes y es que con el derrumbe del socialismo y la desaparición de los símbolos de referencia juvenil colectiva, imperó en las universidades del mundo –en otro tiempo bastiones del pensamiento crítico- un sentir de banalidad del pensamiento. Ese fenómeno no fue ajeno a México y en la UNAM adquirió matices específicos.

Los grupos que durante años habían nutrido intelectualmente a la universidad nacional, poco a poco se alejaron. La mala administración y el descuido institucional reforzaron el éxodo.

Con ello los grupos periféricos de la sociedad mexicana fueron adentrándose cada vez más en la UNAM. No se trataba, sin embargo, de las familias más pobres. Por el contrario se trató de un estrato social peculiar, con un poder adquisitivo real, capaz de satisfacer sus inmediatas necesidades, pero al mismo tiempo carente de una conciencia de clase. Un bizarro grupo presente entre la clase media –de intelectuales, profesionistas y comerciantes- y los estratos más desfavorecidos.

En este nuevo grupo existe, por ejemplo, el anhelo de integrarse a la “clase media”, de alejarse del común nacional, de no pertenecer al mexicano promedio. Ello les ha sido imposible, la razón; el distanciamiento intelectual entre unos y otros. No es asunto de dinero (porque si algo hay que reconocerle a la clase media de las sociedades occidentales es su característico interés por ejercicio reflexivo) Y es ese el filtro el que los auténticos decadentes (que no son cultos) no pueden superar.

Su bagaje cultural es tardío y forzado. Su sentido crítico, por lo tanto, imposible. Muestra de ello su actitud ante el paro de labores de aquel 2 de mayo. Y es ahí donde existe una contradicción preocupante; la gran mayoría de ellos tiene los recursos y medios suficientes para acceder a Internet, comprar periódicos, publicaciones de toda índole, consultar fuentes de información alternativa. En fin, expandir sus horizontes de valoración. No obstante su principal fuente de información sigue siendo la televisión.

Los auténticos decadentes, por otra parte, suplantan su identidad presente con sus aspiraciones futuras. Es decir; no se definen como lo que son sino como lo que quisieran ser. De ahí que en algunos estudiantes de Derecho sea reconocible un –risible- sentido de superioridad que es más bien la proyección de inseguridades sociales; su posesión más notoria es una sincera preocupación por no poseer.

Y es allí donde reside la principal inquietud respecto a Los Auténticos Decadentes. Su anhelo más importante es la consolidación de un poder adquisitivo: estabilidad económica más que desarrollo intelectual. La investigación, la docencia, el aporte hacia el futuro, para ellos no es una prioridad.

Ello, sin duda, amenaza seriamente la responsabilidad histórica de esta universidad. Por que a diferencia de su falta de buen gusto –ridículo
[4], pero soportable- este afán por obtener en lugar de aportar, resulta nocivo para el resto de la comunidad y para la patria misma. Por que después de todo: ¿Qué puede aportarle a ésta universidad -y por lo tanto a la sociedad- una persona cuyo paso por una carrera es un medio para salir del paso?

Quizás el profesor del video nos pueda responder. Hasta entonces es posible concluir que; nada realmente provechoso.

El 2 de mayo de 2007 significó un precedente, cuyo mayor aporte fue demostrarle a la comunidad de la FES Acatlán que no todo está perdido, que si bien Los auténticos decadentes se han multiplicado y han ganado espacios, éstos no son –todavía- la mayoría. Y que su contraparte –los estudiantes con alta perspicacia contextual- están dispuestos a actuar en consecuencia cada vez, que la responsabilidad histórica de esta universidad se vea amenazada.


Notas:
[1] El 2 de mayo de 2007, con motivo de ésta jornada de protesta en la UNAM fueron suspendidas el 90% de las actividades. Cierres totales en las preparatorias: 1,3,5,6 y 9; los cch´s: sur, vallejo, azcapotzalco, naucalpan y oriente; las FES Acatlán y Zaragoza; toda ciudad universitaria y la Escuela Nacional de Música. El recuento completo disponible en: http://cmldf.blogspot.com/2007/05/2-de-mayo-2007se-colapsan-la-capital-y.html

[2] El 16 de marzo de 2007 fue presentada la iniciativa de reforma a la Ley del ISSSTE, ese mismo día se turno a comisiones, doce días más tarde -el 28 de marzo- con una votación de 73 votos a favor (PAN, PRI, PVEM, PANAL y Alternativa) y 28 en contra (PRD, PT y Convergencia) fue aprobado por el Senado, y ya como dictamen se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 31 de marzo. Con sólo 15 días de análisis en comisiones revisoras cuenta con graves lagunas jurídicas. Principalmente el poseer un carácter inconstitucional –al contravenir el apartado B del articulo 123 de la constitución. De ahí que el proceso de controversia jurídica ante el Poder Judicial de la Federación –a través de la Suprema Corte de Justicia- lleve ya casi 17 meses. Actualmente atraviesa por el tercer amparo respaldado por 200 mil solicitudes.

[3] Durante el movimiento 1999-2000, la entonces ENEP Acatlán fue tomada hasta en tres ocasiones por las autoridades. Todas de forma violenta, antecedidas y precedidas -sin excepción- por una batalla campal entre ambos bandos. En cada ocasión el plantel fue recuperado por los paristas. Ese clima de tensión –además de las condiciones en que se sobrevivía la huelga- le valieron el titulo de tres veces heroica y el sobrenombre de “Campo Krusty”.

[4] ¿Alguna duda? http://www.youtube.com/watch?v=zSPneUvBNAM